El director financiero,
es aquella persona que tiene como misión la captación y el destino de los
recursos financieros en las mejores condiciones posibles para conseguir crear
el máximo valor de la empresa.
La capacidad del director
financiero para adaptarse al cambio y la eficiencia con que planifique la
utilización de los recursos financieros requeridos por la empresa, así como, la
capacidad de identificar la adecuada asignación de esos recursos y su
obtención, son aspectos que influyen no sólo en el éxito de la compañía sino,
también, en el de la economía nacional porque, efectivamente, el director
financiero, a través de una asignación óptima de los recursos, no sólo contribuye
al fortalecimiento de su empresa sino también a la vitalidad y crecimiento de
toda la economía.
Y ya que hablamos de
economía no conviene perder de vista que el directivo financiero debe
comprender el entramado económico en el que se mueve su empresa y mantenerse
alerta sobre los cambios que puedan producirse tanto en la actividad económica
como en la política económica.
Por ello deberá conocer
las teorías económicas para poder utilizarlas a la hora de gestionar su negocio
de una forma eficiente. El principio económico básico utilizado en la dirección
financiera es el análisis marginal, esto es, las decisiones de
inversión-financiación deberán tomarse y llevarse a cabo cuando los ingresos
marginales esperados superen a los costes marginales.
Resumiendo todo lo
anterior, podemos decir que el papel que tiene que desempeñar el director
financiero consta de cinco funciones dinámicas:
- La previsión y la planificación financiera
- El empleo del dinero en proyectos de inversión
- La consecución de los fondos necesarios para financiar proyectos.
- La coordinación y el control
- La relación con los mercados financieros
Un plan financiero
incluye estimaciones de los rendimientos futuros de la empresa, de sus gastos,
y de sus necesidades de capital. Es, por tanto, una proyección de las
actividades futuras de la empresa para un período de tiempo dado.
Deberá
responsabilizarse del empleo de los recursos financieros en los proyectos de
inversión más rentables para la empresa. En definitiva, le corresponde decidir
dónde se van a gastar los fondos disponibles por la compañía; dependiendo de
esta decisión los beneficios futuros y la evolución posterior de la compañía.
Esta tarea está íntimamente relacionada con la expuesta a continuación, puesto
que la decisión de invertir en un posible negocio presupone la necesidad de
financiarse y el coste de ésta última afecta a dicha decisión.
En cuanto a la
consecución de los fondos necesarios, deberá elegir entre las diversas fuentes
financieras a las que la empresa pueda acceder. Éstas, pueden clasificarse en:
internas y externas, siendo las primeras, las provenientes de la propia empresa
a través de la retención e inversión de parte de los beneficios en los propios
negocios de la compañía; mientras que las fuentes de recursos externas incluyen
tanto a los propietarios de la empresa como a personas e instituciones ajenas a
la misma. Todas estas fuentes financieras tienen unas ciertas características comunes
como son: el coste, el vencimiento, la disponibilidad, los gravámenes sobre los
activos y otras condiciones impuestas por los proveedores de capital. El director financiero deberá determinar la
mejor "mezcla" de fondos para la empresa de acuerdo con el análisis
de las características mencionadas.
Además, no hay que
olvidar otras dos actividades importantes como son, por un lado, la
coordinación y el control que debe de ejercer con el resto de los directivos de
las áreas no financieras de la empresa de cara a lograr el objetivo común; y,
por otra parte, debe cuidar al máximo la relación con el mercado financiero que
es el que le va a suministrar los recursos financieros necesarios para llevar a
cabo los proyectos de inversión de la empresa y, por dicha razón, someterá a
una estrecha vigilancia a la compañía y a sus directivos.

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